SIGUE SIN GANAR

SIGUE SIN GANAR

En un vibrante partido lleno de emociones, el Halcón empató 3-3 con Rosario Central y lleva 4 partidos sin conseguir victorias. Estuvo siempre abajo en el marcador y cuando tuvo para ganarlo no lo pudo aprovechar. Saveljich cometió otro error más y se quiso ir de la cancha, pero Franco no lo dejó.

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Hoy Defensa y Justicia obtuvo su tercer empate al hilo, cuarto sin conseguir victorias. Esta vez igualó ante Rosario Central, en un partido completamente diferente a los anteriores: fue un show de goles, de errores, de equipos desordenados, de mucha emoción. Otra vez quedó en evidencia la gran cantidad de errores a corregir en el equipo de Darío Franco y una situación insólita que dio la vuelta al país: Saveljich luego de regalar el segundo gol de Central, se quiso ir de la cancha, pero Franco no lo dejó. Hasta el árbitro Ceballos le fue a hablar.

La realidad muestra que el equipo sigue jugando mal, que tiene momentos, que ataca y genera ocasiones varias veces, pero comete demasiados errores en los lugares donde no debe y siempre los termina pagando con goles. En este caso, apenas a los 5′ cometieron un penal. Tuvieron la fortuna de que Marco Ruben la tiró a las nubes. Pero el predominio de Central prosiguió y lo tuvo en un arco a Defensa, hasta que a los 15′ un centro por derecha fue conectado de palomita por el goleador de Central ante la floja marca de Saveljich y la mandó a guardar, nada que hacer para Arias, era el 0-1.

Defensa estaba descolocado, no tenía la pelota y parecía que en cualquier momento se venía el segundo. Central la manejaba, le entraba por todos lados y el gol estaba al caer. Pero de una gran jugada de Sánchez Sotelo, tiró el centro al área y Ciro Rius la peinó al segundo palo, lejos de Caranta, que solo pudo hacer vista mientras la pelota se le metía: en el peor momento del partido, Defensa empataba.

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Con este gol el descolocado fue Central, porque cuando parecía que tenía todo dominado lo embocaron. Entonces Defensa aprovechó y comenzó a emparejar el partido y a tratar de buscar el segundo. Fue justo en ese momento, cuando el partido se volvía de ida y vuelta, que Saveljich regaló una pelota en la salida, se quedó duro mientras Cervi la llevó un par de metros y con un fuerte disparo la coló abajo, al lado del palo, lejos de la humanidad de Arias que se estiró pero la velocidad del remate era demasiada: era el 1-2.

Entonces ocurrió lo insólito: Saveljich caminando se quiso ir de la cancha. Llegó hasta la línea justo donde estaba Darío Franco, quien a los empujones y con algunas palabras lo volvió a meter. Luego los compañeros y hasta Diego Ceballos le fueron a hablar. La gente coreó «Faccioli, Faccioli» y hasta que finalizó la primera etapa, volvió a silbar al defensor cada vez que la tocaba, como había ocurrido frente a Racing. Con el 1-2 y un lamentable primer tiempo, se iba la etapa.

En la segunda, Franco sacó a Juárez y puso a Faccioli, parando otra vez un 3-4-3. En el inicio, se vio un equipo totalmente desordenado, algo que se repitió durante casi toda la etapa: Gonzalo Cabrera defendiendo como si fuera un lateral, Ciro Rius jugando por izquierda, Busse por izquierda y después por derecha, Sánchez Sotelo tirando centros a nadie… Un desconcierto total.

No pasaban 10′, que Franco sacaba a Cabrera, de flojo partido, para poner a Isnaldo. Al rato llegaba el empate: avance por el sector derecho, Busse entró al área y tiró el centro, Sánchez Sotelo cabeceó al segundo palo, lejos de Caranta que otra vez atinó a mirar: fue el 2-2.

La gente reaccionó con el empate y el estadio era un hervidero. Defensa estaba cerca del desnivel, y allí quizá se vio lo más flojo de Central y lo mejor del Halcón, no con juego sino con actitud, porque el equipo seguía siendo un desorden total. El partido era de ida y vuelta y parecía que era para cualquiera. Pero en una escapada de Central, Damián Martínez tuvo que cometer una falta a metros de la medialuna y el lungo y jorobado Donatti, con un disparo que sorprendió a propios y extraños, la puso en el ángulo: esta vez Arias no pudo llegar. Era el 2-3 en quizá el mejor momento de Defensa. Otra vez a remarla.

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En ese entonces ya había entrado Julio Rodríguez por Sánchez Sotelo, y a la salida de un lateral la aguantó, descargó y un pase por bajo fue recibido dentro del área por Isnaldo, quien se dio vuelta y disparó cruzado, batiendo a Caranta y poniendo el 3-3.

Luego del último empate, fue cuando Defensa estuvo lo más cerca de la victoria. Porque Julio Rodríguez tuvo dos, pero no las pudo definir bien: en la primera se escapó de las marcas y quedó mano a mano con Caranta, pero lo quiso fusilar y la tiró por arriba del travesaño. En la segunda otra vez se escapó pero con un ángulo mucho más cerrado que la anterior y con el arquero encima su remate fue bloqueado. Fueron las últimas.

Fue empate, tercer empate consecutivo y cuarto partido sin ganar. El equipo mostró vestigios ante uno, por el momento, de los más regulares del campeonato pero sigue cometiendo errores infantiles que un plantel de Primera no puede cometer. Ahora se vienen Olimpo, Temperley, Rafaela y Colón: cuatro equipos flojos con los cuales hay que ganar o ganar, porque de lo contrario esto se vuelve insostenible. Es verdad, en esta racha de cuatro se jugó contra dos grandes, un fuerte de local y un equipo que estaba puntero, y se perdió solo uno. Pero ahora con los que se vienen no hay excusas: sólo queda ganar. Ganar o ganar.

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